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Mi embarazo en flor 🌸 Parte I

 Esto de la maternidad ha sido un cambiar de opinión a lo largo de mi vida.

De pequeña decía que por supuesto que quería ser mamá, aunque no me imaginaba teniendo muchos hijos, solamente 1, así como yo.

También pensaba que quería ser mamá joven debido a la experiencia que había tenido con mi mamá, ella me tuvo a los 31 y siempre había sentido que estaba muy grande, que se cansaba rápido y yo no quería eso para mi hijo.

Después, en la universidad, cada vez que teníamos que hacer nuestro plan de vida, nunca contemplé tener hijos, así que me hice a la idea de que la maternidad no era para mí y empecé, incluso, a rehuir de los infantes.

En el 2012, último año de mi carrera, conocí a mi esposo, desde el principio le dije que no quería ser mamá, él sí quería hijos pero nunca me presionó y terminó coincidiendo conmigo en que seríamos una pareja sin hijos.

Hasta el año pasado (2022), yo empecé con la idea de siempre sí querer ser madre, no sé cómo explicar las razones sin sonar egoísta, creo que es imposible, así que lo expreso tal cual; empezaba a imaginarme qué pasaría con todo lo que sé, con todo el cariño que tengo para ofrecer, con lo que hemos construido Roberto y yo como pareja y como familia, y empecé a pensar en que teníamos que tener a alguien para darle todo eso que ha estado creciendo en mí, en él y entre la pareja que somos.

Así que empecé a decirle que sí a tener un hijo, que siempre sí vamos a ser papás y al principio él no estaba tan convencido y me decía que esperemos, pero qué vamos a esperar si ya estamos grandes, ya se me había pasado la edad en la que me tuvo mi mamá y no quería estar más grande. Empecé a hacer publicaciones sobre la maternidad, para que la gente a mi alrededor vaya haciéndose a la idea, porque sí, tengo que confesarlo, me daba un poco de vergüenza salir con que sí quiero ser mamá cuando años antes decía que jamás, aunque la verdad se me pasó muy rápido eso de fijarme en el qué van a decir.

Bueno el caso es que ya ambos queríamos, pero no habíamos decidido una fecha, tentativamente decíamos que para este año 2023; la verdad es que dudaba mucho en que pueda quedar embarazada, tantos años con métodos poco confiables sin haber quedado embarazada me hacía sospechar que quizás teníamos algún problema de fertilidad. Por lo que dijimos que ya no íbamos a cuidarnos para nada y pues ver si sí podíamos o no y descartar esa idea de ser padres en caso de que no podamos, eso sí, coincidimos en que si no se podía no íbamos a desgastarnos con tratamientos.

Durante los primeros días de enero, recuerdo que me hice una prueba porque había tenido como 2 o 3 días de retraso pero salió negativa. Casi a finales tuve mi periodo y pues ya descartado; después, en febrero tuve otro retraso pero pensé en que esperaría más tiempo por la experiencia del mes anterior. Y ya en los primeros días de marzo, el 2 para ser exacta decidí hacerme la prueba, para mí sorpresa salió positiva y decía 3+.

Fue algo muy raro, algo que ya había decidido pero al mismo tiempo no me sentía preparada aún, así que muchas emociones llegaron y lo mismo pasó con Roberto, muchas preguntas ¿y a hora qué vamos a hacer? ¿cómo es que vamos a ser papás? ¿en verdad lo queríamos? Y a la vez estábamos muy emocionados y llenos de alegría, ¿se parecerá a ti o a mí? ¿le gustará el deporte, el arte? ¿será niño o niña? 

Me entró mucho miedo que la prueba dijera más de 3 semanas, porque no había tomado ácido fólico ni nada, no tenía ni idea de qué procedimiento seguir para empezar a llevar un control prenatal, sobre todo porque en mi trabajo no tenía seguro, así que me sentía muy perdida.

Con dudas y temor me acerqué al Centro de Salud y todo fue agradable y sencillo, en seguida me dieron de alta, me agendaron cita y me pidieron que antes de la cita me haga análisis de sangre y un ultrasonido para corroborar el embarazo. 

Para todo eso ya había pasado algún tiempo, en la semana 11 fui a hacerme el ultrasonido y por primera vez escuchamos los latidos de bebé, fue una hermosa experiencia porque ahí caímos un poco en cuenta de lo que nos estaba sucediendo.

Ese día nos dijeron que todo estaba de acuerdo al tiempo que llevaba de embarazo, los latidos, el tamaño del embrión, la placenta y nos dieron la fecha probable del parto: 23 de octubre. Me sentí muy emocionada porque el mes de octubre es de mis favoritos y se me hizo muy lindo que nazca en otoño, con una hermosa luna de octubre.


Muchas gracias por leerme. 

Subiré otras entradas contando mi experiencia.

Les envío un fuerte abrazo.




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