Y en las noches, cuando estoy sola en mi cama, se mete bajo mis sábanas primero y después debajo de mi piel aquella sensación de desasosiego que me deja sin aire. De pronto me encojo y mi habitación me parece que crece y crece, dejándome perdida en un rincón, las lágrimas se desbordan de mis ojos y lloro en silencio imaginando aquello que no fue, que no es y que no podrá ser.
Por qué no soy capaz de querer lo que tengo, por qué desde siempre mis anhelos me abrasan, por qué creo merecer otras vidas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario