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Un momento de mi día

 Llegó el miércoles, día de entrenamiento de volibol, debo confesar que no tenía muchas ganas de asistir, estuve a punto de tirarme en la cama a leer o a escrolear para posteriormente abandonarme en los brazos de Orfeo y dejarme llevar al extraordinario mundo onírico.

Algo me impulsó a resistir esa desgana, me metí a bañar, me puse la ropa deportiva y me dispuse a ir. 

Ya estando en la cancha aún no me sentía tan segura de querer moverme tanto, y es que hay ocasiones en las que siento que mi cuerpo requiere recuperar la energía que pierde en pláticas vacías que me desgastan y alentan mis sentidos.

Días en los que necesito reposar, hacer nada, existir nada más.

Cuando empezaron los ejercicios me dije que había que hacerlo, así que lo intenté, sin exigirme demasiado.

En este día hubo tiempo de jugar y los entrenamientos anteriores me ayudaron mucho en mi seguridad.

En la universidad jugaba volibol con mis amigos e incluso ganamos una copa pero nunca entrenábamos, así que yo no hacía mucho, la verdad.

El volibol es mi deporte favorito y es muy especial porque llevo jugándolo desde la secundaria y ahora, ya de adulta, muy adulta, he recordado lo mucho que disfruto practicarlo.



Oda a Frida

Escuchen todos,
entérense de
las hazañas de Frida.
Compartiré con ustedes
algunos de los momentos
más solemnes
de nuestras vidas
en compañía 
de esa criaturita llamada Frida.
Sepan que llegó
sin que la esperáramos,
vino a llenar
un sentimiento de culpa
pero enseguida se volvió
lo más hermoso de nuestros días.
Frida hermosa,
tu fortaleza nos conmueve,
te recuperaste muy rápido,
y es que te conformas con tan poco,
mereciendo todo lo mejor del universo.
Frida, te amamos,
te agradecemos ser parte
de nuestra familia 
y prometemos 
cuidarte, amarte y protegerte 
hasta el final
de los días.
Una vez dicho todo esto,
regreso a contarles 
las hazañas fabulosas
de la Frida más hermosa.
La más importante 
ocurre todos los días,
al llegar a casa 
Frida festeja y nos hace sentir
las personas más importantes del mundo.
En una ocasión,
por decisión propia
se salió y no volvía a nuestro llamado,
en seguida fuimos por ella,
pero era más rápida que nosotros,
recorrimos las calles,
subimos y bajamos cerros,
peleamos con bestias furiosas,
hasta dar con ella,
la vimos asustada,
acostada en la puerta de una casa
que no era la nuestra
pero que se parecía, 
como todas las del fraccionamiento,
seguro que pensó 
que ya no la queríamos
y que la habíamos dejado afuera,
pero al hablarle por su nombre,
su cabeza levantó,
sus ojitos brillaron
y su cola nos movió.
Pudiera seguir narrándoles
todas las aventuras de la maravillosa Frida,
pero quiero verla y estar con ella un rato
porque siento que han pasado los años
y no sé cuánto tiempo más
estaremos juntos disfrutando.
Oh, Frida, te amamos tanto.


Ritual

Cada martes ella espera con ansias la noche. 

De manera muy prolija, cual ritual sagrado, se acerca a la cocina, lava muy bien sus manos, vuelve a lavar el filtro y la taza de cristal, la llena de agua purificada hasta la capacidad máxima porque no es sólo para ella, sino para todo aquel que llegue a compartir lecturas, a filosofar sobre la vida, a expresar sus emociones.

Conecta la cafetera, aquella que pudo comprarse después de algunas quincenas de ahorro, pensando en que algún día podría compartir el café con más personas, por eso compró la de 12 tazas. 

Vierte el agua en el contenedor y procede a echar el café molido en el filtro, pero antes, al abrir la bolsa, aspira ese olor que enciende sus sentidos y que trae a su memoria los bellos recuerdos que juntos han pasado.

Llega el momento de la magia, presiona el botón que dice "robusto" para que el café esté más cargado, y esa bebida amarga pero deliciosa empieza a salir y a llenar la taza de cristal.

El sonido y el olor que emanan de la cafetera inundan el espacio y producen sensaciones agradables. Está a punto de iniciar una reunión más.

Llegan los lectores, se coloca la cafetera en el centro de la mesa, cada quien se sirve y lo prepara a su gusto, algunos simple, otros con azúcar y otros más añaden sustituto de crema, variedad de sabores para la variedad de personalidades.

Empieza la lectura, luego la charla, intercalando con la degustación del café y así se pasan las horas.

Cuando todo termina, un deje de nostalgia se queda en el ambiente y en el paladar a la espera del siguiente martes.



La voz de mi amiga Gaby

 La voz de mi amiga Gaby

es lo que se necesita en el día

cuando no te está yendo tan bien.

La voz de mi amiga Gaby

es una caricia al corazón,

un abrazo en la distancia,

un fuego que se enciende en tu interior.

La voz de mi amiga Gaby 

es magia pura y bendición.

La voz de mi amiga Gaby

me encanta, me relaja,

me alegra y me conmueve.

La voz de mi amiga Gaby

es una brisa de aire fresco

en los días calurosos.

La voz de mi amiga Gaby

es ese lugar seguro 

al que quieres ir

cuando tienes que descansar un poco.

La voz de mi amiga Gaby

es un regalo de la vida,

un presente en el presente.

La voz de mi amiga Gaby

es bondad, amor, fortaleza.

La voz de mi amiga Gaby

la llevo siempre en la memoria.

Gracias a la voz de mi amiga Gaby

pude leer mis primeros audiolibros.

Gracias a la voz de mi amiga Gaby

he logrado redescubrirme.

Gracias a la voz de mi amiga Gaby

he conocido otras realidades,

otros mundos, ideas, emociones,

sentimientos, opiniones y secretos.

La voz de mi amiga Gaby

es fuerte y poderosa.

Que nunca se silencie

la voz de mi amiga Gaby.



Bitácora de una maestra que les lee a sus estudiantes - Día 6 (26/03/26)

 Hoy, ya se me estaba olvidando leerle a mi grupo de tutorados, pero cuando estaba por empezar a pasar lista alguien dijo: -Maestra, ¿no nos...