En esta entrada expondré las ideas de Marta Lamas acerca del significado del género, para comprender mejor cómo cada uno de nosotros internalizamos los roles que desempeñamos en la sociedad, con base en los principios culturales. Espero les guste y puedan comentar sus opiniones al respecto. Saludos cordiales lectores.
El
género como construcción social
(La
antropología feminista y la categoría género, Marta Lamas)
Claro está que, físicamente y con
base en la naturaleza, somos distintos hombres y mujeres por el hecho de tener
diferentes órganos genitales, sin embargo, exceptuando aquella característica,
las diferencias son mínimas; entonces qué es lo que hace que la sociedad asigne
o acepte roles específicamente para hombres y para mujeres en los distintos
ámbitos de la sociedad.
La cuestión que nos hace diferentes
son las construcciones sociales del lugar donde vivimos, todo lo que la cultura
nos ofrece o nos dicta formará parte de nuestra identidad como hombre, mujer,
femenino o masculino. Estas diferencias han sido estudiadas por la
antropología, la cual nos dice lo anterior, que la cultura es la que marca las
características y las conductas humanas, y no se había determinado si aquellas
particularidades se debían a cuestiones biológicas o socioculturales.
La sociedad promueve valores, toma
ciertas actitudes y tiene expectativas, en ocasiones muy marcadas y limitadas,
de lo que debería ser un hombre y lo que debería ser una mujer, es decir, que
las diferencias conductuales son creaciones culturales (como menciona Margaret
Mead), pero que son más difíciles de modificar que los propios aspectos
biológicos. Es por esto que la asignación que nos de la comunidad o la
adquisición que hagamos de nuestra identidad será más importante que lo
genético, lo hormonal y lo biológico.
Actualmente existen muchas
alternativas médicas que pueden cambiar los aspecto de la naturaleza con
relación al sexo macho o hembra, sin embargo, la sociedad sigue delimitando los
roles para cada individuo, considerando a las mujeres con sexo hembra como las
que deben cuidar del hogar y a los hombres con sexo macho a proveer alimento.
Esta manera de pensar es lo que ha frenado que exista una convivencia armónica
entre todas las personas.
Empero, a pesar de estas ideas
erróneas de la sociedad, el temperamento sexual que asumamos no dependerá de
eso ni de nuestra composición biológica, dependerá, como menciona Murdock, de
la asignación de nuestro papel en la niñez y de las ocupaciones que tengamos en
la adultez, etapas que pueden o no coincidir pero que repercutirán en la
esencia del ser humano.
Ahora bien, ya se explicó cómo se
conforma la identidad en las personas, pero, regresando a la diferencia
biológica, culturalmente, esta diferencia tiene un peso mucho mayor que
cualquier otro aspecto de cada individuo, lo cual es un error que ha permeado
en todas la generaciones, provocando que la mujer sea considerada de menos
valor y esto tenga como consecuencia una desigualdad social.
Esta subordinación y opresión inicia
desde la conceptuación de la maternidad, la cual hace responsable a la mujer
del hogar y por tanto separada de toda actividad económica, política, social y
religiosa. Culturalmente, las mujeres estamos destinadas a esas actividades,
por ello es que las pocas mujeres que hay en los ámbitos mencionados ganan
menos que si fuesen puestos ocupados por hombres. Pero, gracias a que hoy en
día los medios de comunicación nos han ayudado a unirnos y a ser escuchadas, es
que vamos cambiando, aunque sea en las últimas generaciones, este paradigma de lo
que es ser mujer u hombre.
Sullerot y Munod nos dicen que no
existen personalidades que sean de un sexo en específico, por lo que hombres y
mujeres, del género que sean son diferentes y pueden desempeñar cualquier rol
que así deseen, aunque en muchas ocasiones la sociedad los limita.
Las pocas diferencias que poseemos,
no hacen a algún sexo superior a otro, debemos de ser vistos en la misma línea,
el prejuicio más marcado es que las mujeres son débiles, pero la realidad es
que existen hombres y mujeres débiles y
hombres y mujeres fuertes, por tanto todos pueden hacer cualquier actividad.
En la actualidad es importante que
el significado de género sea bien entendido y que empecemos a mirar y a pensar
distinto para que se vaya reduciendo el rechazo que existe cuando no hay una
correspondencia entre el sexo y el género. Para comprender a un individuo con
relación a su género, es de suma importancia conocer cómo se conformó, la
relación que tiene con la familia, la comunidad y el trabajo, porque el género
es un campo que tiene que interpretarse y analizarse debido a su naturaleza
simbólica.
Referencias
Lamas,
M. (1996). La antropología feminista y la categoría género. En: M. Lamas,
ed., El género. La construcción cultural de la diferencia sexual. México:
Miguel Ángel Porrúa, pp.97-125.

Excelente aporte amiga.
ResponderBorrarMuchas gracias amiga.
BorrarEspero que sea de utilidad.
A mí me gustó mucho esa lectura, está el libro en línea, está muy bueno. Saludos.