Hola lectores, espero que se encuentren muy bien. De nueva cuenta estoy retomando este blog, en el que quiero compartir con ustedes temas de diversa índole. En esta ocasión, les quiero compartir el escrito que realicé inspirado en el libro de El señor de las moscas de William Golding. Realmente, no pretendo (aún), hacer reseñas de libros, creo que para eso me falta mucho, pero sí quiero comentarles que es muy importante que hagamos algo con lo que leemos. Como sabrán (creo), tengo un club de Lectura, llamado Club Mágico de Lectura, ahí comentamos el libro que elegimos leer entre todos y de esta manera estamos haciendo algo con lo que leemos. Sin embargo, desde que estoy como Mediadora en el Programa Nacional de Salas de Lectura, tengo muy presente lo que en una ocasión nos dijeron: "todo lector, necesariamente tiene que escribir", como saben, yo soy más de redacción académica, reportes de investigación, informes de actividades, pero en estos últimos meses he sentido que quiero y necesito escribir. Realmente me he sorprendido de cómo puedes inspirarte, si tú quieres, porque igual creo que la inspiración no te llega por obra divina, sino que uno la tiene que buscar. Como comenté al inicio, después de leer el libro El señor de las moscas, de repente, estaba pensando en la temática, una realidad que no está tan lejana, de cómo una sociedad puede denigrarse si no se tienen principios y valores en los cuales basar objetivos concretos. En estos pensamientos estaba cuando decidí tomar una libreta, un lápiz e inicié a plasmar palabras que se fueron convirtiendo en ideas y que a su vez fueron entrelazándose con otras y resultó lo que les presento a continuación. (Por cierto, esta técnica se denomina "escritura derivada".)
Espero sus comentarios, pueden ser su opinión sobre el tema o sobre la redacción. Saludos desde la tierra del faisán y del venado.
De sueños rotos y desesperanzas
El señor de las
moscas estaba ahí, con su sonrisa
sarcástica mirando a la tribu
danzar, gritar y desear ver
sangre. Los pequeños lloran,
los grandes se exaltan.
Todo se vuelve opaco,
sus mentes se nublan y cae la lluvia con
estruendo.
Son sólo unos niños,
¿acaso la maldad es innata en algunas
personas?
El señor de las
moscas estaba ahí, él predijo lo que
pasaría, él sabía que no es posible una
civilización cuando lo primero que
se quiere es poder. Él lo supo desde que
le clavaron la primera lanza y
desde que vio a esos chicos coger
su sangre para pintarse la
cara.
La caracola, pobre
caracola hecha trizas, si tan sólo la
hubieran respetado; si tan sólo aquel
niño no hubiera sido burlado por Ralph
aquella tarde soleada todo hubiera sido
distinto. Él pudo haberlos
salvado del horror, del horror de los
asesinatos, de la maldad y de la intensa
oscuridad. Pero no pudo, su
inseguridad, sus miedos, su asma y
la sobreprotección de la tía terminaron
por matarlo.
La gran roca, si no
hubiera sido literal muy probablemente
también hubiese sido aplastado; aplastado por esta
sociedad que juzga, que etiqueta, que da
lo peor de sí para sentirse fuerte,
para poder obtener poder.
¿Cuáles eran sus
sueños?, ¿cuáles son los tuyos?, ¿en qué bando estás?, ¿de qué sirve ser
civilizado y consentido común si se
es derrotado por el salvajismo y
la ignorancia?, ¿de qué sirve hacer
las cosas adecuadamente si cualquier tipejo
con poder puede gobernar una nación?
Se siente la
desesperanza, la gente tiene miedo, los niños lloran, los
adultos se exaltan, muchos desean ver
sangre.
Los sueños se quedan
ahí, suspendidos mientras una gran
roca nos aplasta, no sentimos dolor, no
nos dio tiempo de hacer algo
distinto.
LLP

No hay comentarios.:
Publicar un comentario