Me parezco al mar,
en lo calmo y turbulento,
en lo turbio y lo cristalino,
en los efectos del ciclo lunar
y en la grandeza que conlleva.
Del mar he aprendido
que hay mareas que pueden desestabilizar
pero también hay momentos de paz y claridad.
Y así como el mar,
quiero fluir
y abrazar lo que soy,
quiero ser mía como el mar
y disfrutar de mis días
y mis noches
sin rendir cuentas a nadie,
como el mar.

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